La Librería
de El Sueño Igualitario
Cazarabet
conversa con... Francisco Melero , autor de "Amapola negra. 1 -
Génesis. 1914" (Gregal)
La amapola es la flor del soldado y el símbolo del día de los veteranos desde la primera Guerra Mundial …y
es que un soldado británico le dedicó un sentido poema, teniendo a la amapola como protagonista (lo
puedes leer en: http://www.ehowenespanol.com/flor-amapola-convirtio-simbolo-del-dia-veteranos-sobre_34048/),
a un compañero suyo que murió en batalla en Flandes…
Quizás sea por eso porque nuestro escritor, Francisco Melero , se
acerca a la I Guerra
Mundial …tomando a la amapola y vistiéndola de negro, tal como
era y es, en su sentir, para
hacernos sentir que con ella o sin ella…. la guerra es lo que es y que éstas no conllevan nada, nunca,
de positivo….En la trama y en los diferentes escenarios, siguiendo a diferentes
personajes y situaciones, que va describiendo Melero, nada es gratuito….todo
está como muy bien escrito, como muy bien medido, como estudiado hasta la
saciedad….
Esperemos seguir trabajando prestando atención a aquellos que, verdaderamente, sí saben más, buscando por la red y demás…así como volviendo a entrevistar al propio autor cuando en los años venideros,
Sinopsis de Amapola Negra que nos llega desde Gregal:
Una apasionante novela histórica donde a través de distintos
personajes y experiencias conoceremos de cerca el gran conflicto de la Primera Guerra Mundial.
En 1914 la sinrazón se apodera de Europa. La lucha hegemónica
entre potencias es un polvorín que explota a partir de un hecho específico
ocurrido en los confines del Imperio Austro-Húngaro. La cuestión nacional prima
sobre el interés individual o colectivo. Las sociedades se arremolinan en torno
a sus ejércitos y respaldan la intervención armada. El odio se expande por
doquier. Pero el progreso tecnológico ha cambiado la forma de hacer la guerra y
los contendientes deben olvidar las tácticas de campañas precedentes,
adaptándose a los novedosos modos de matar y de morir. Desaparece la épica de la batalla. La aparente
refriega breve se convierte en un conflicto colosal. La humanidad experimentará
un cambio radical, acelerado y convulso dando paso a un modelo de sociedad
sujeta a los envites de una modernidad heroica.
Henry Taylor, un joven de Terranova (actual Canadá), se alista voluntario
porque quiere reencontrarse con sus raíces europeas y compara su vida a la de
los salmones. Otto von Durnstein, oficial bávaro de origen austríaco, sin el
espíritu bélico de sus camaradas prusianos, es enviado de forma inesperada al
centro del conflicto. Enzo Salandra, ingeniero del sur de Italia, apasionado de la
tecnología y del armamento, se convierte en piloto de aeroplanos del ejército
alemán, aunque en secreto anhela inventar un arma nueva que revolucionará las
batallas. Brigitte Labenne, una
muchacha francesa criada en Suiza, de profundas creencias humanistas, abomina
la guerra y se impone como fin detener el conflicto armado. Y Baltasar Moné, un
empresario textil español, de Barcelona, se desplaza a los escenarios bélicos
con falsa credencial de corresponsal de guerra para hacer negocios con los dos
bandos, arriesgando su propia vida.
Cazarabet conversa con Francisco Melero :
-Francisco, lo
primero: ¿por qué una novela de ficción sobre la I Guerra Mundial ?
-Uno de los géneros que a mí me apasiona es la novela histórica,
en la cual a través de personajes de ficción se nos cuenta un periodo de la
humanidad del que siempre aprendemos y descubrimos cosas completamente
desconocidas.
Es curioso, pero sobre la I Guerra Mundial
existe muy poca literatura en comparación con otros conflictos bélicos, como la II Guerra Mundial
o incluso la
Guerra Civil Española. Además, apenas hay exponentes de
novelas que narren todo el periodo del conflicto, los cuatro años y medio, y
mucho menos que nos ofrezcan una visión desde los dos bandos contendientes.
Tras comprobar ese vacío o carencia en la literatura, me propuse
rellenarlo con una historia que tuviera esos dos hilos conductores como
referencia.
-La amapola se convirtió, después de la I Guerra Mundial ,
en la flor del recuerdo para los veteranos que dejaron la vida allí y para los
que dejaron cuatro años de su existencia en tierras y campos de batalla….Todo
ello, a raíz de un poema escrito por un soldado británico, dedicado a otro que
siendo amigo y compañero de armas que murió en Flandes…pero las amapolas son
rojas….¿desde la Gran
Guerra del 14 se convirtió (se convirtieron, quizás….), pues,
en una Amapola Negra a tu modo de ver…?
-La simbología de la amapola, en general, es tan significativa que
difícilmente podía dejar de aparecer en el título de mi obra. Para los griegos
es la flor del olvido y de los muertos. Crece allí donde ha habido cruentas
batallas y se dice que su presencia es la sangre de los soldados que regresa a la vida. Después está
el poema que citas, del teniente coronel canadiense John McCrae,
escrito en 1915 y que se convirtieron en los versos más famosos de la guerra. Y finalmente esa
referencia a Moina Michael, la profesora americana
gracias a la que la amapola devino en símbolo oficial en el mundo anglosajón.
Con todo esto, la flor debía estar en el título.
Y el adjetivo negro lo he incorporado en alusión al luto que
supuso esta contienda no solo para Europa, sobre todo, sino para todo el mundo.
Es decir, es como señalar que se trata de un período muy oscuro para la
humanidad.
-Francisco, ¿cómo es que has elegido estos personajes para la
Génesis de la I Gran
Guerra : el aventurero e idealista canadiense, el oficial
germano, el “inventor italiano”…?
-Ahora que la novela está escrita y publicada me doy cuenta de la
trascendencia de haber configurado unos personajes que, con independencia de
que gusten o no, son originales. Y lo son por dos características básicas: una,
pertenecen a naciones o regiones de países que apenas han aparecido en la
literatura relacionada con la
Gran Guerra , a pesar de la importancia que esta ha tenido en
ellos, destacando el personaje español, prácticamente inédito hasta la fecha. Y dos, no son
personajes puros, unidireccionales, sino que vienen con sus problemáticas
personales, unas relacionadas con la propia geografía de procedencia, y otras
con cuestiones morales previas, que deben sobrellevar y resolver a la vez que
intervienen en la guerra, en la que se involucran por diferentes cuestiones.
Modestamente considero que ha sido acierto crear estos personajes,
pues al menos a nivel personal me han permitido empatizar con ellos y explicar a través de sus
bocas, conciencias y actos cantidad de historias y tramas que tal vez se
hubieran quedado en el tintero en el caso de haber recurrido a otro tipo de
personajes más convencionales.
-¿Cómo te has
documentado para la escritura de estacuatrilogía sobre la I Guerra Mundial ?
-Esta es la parte más ardua y a la vez una de las más
gratificantes del proceso de escritura de una novela histórica, dado que este
género depende en su totalidad de cómo se manejen los datos recabados. De ahí
que conlleva una gran responsabilidad verificar en la medida de lo posible cada
dato citado en la novela, si bien te da la oportunidad, a la vez, de descubrir
infinidad de retazos de historias que dan para mil novelas más.
Personalmente, procuro contrastar en más de una fuente la
información que leo, máxime cuando mi voluntad es contar los hechos desde la
visión de los dos bandos opuestos, y eso supone un trabajo de muchas horas.
También es cierto que al ser novela, de tanto en tanto me permito una licencia
de autor, aunque estas han de ser las mínimas y deben quedar diluidas en la
veracidad del resto de elementos.
-Francisco, ¿crees que es casi mejor aproximar muchas veces la
historia de la humanidad a la gente, mediante la invención de historias de ficción
que no intentarlo hacerlo mediante ensayos…o hay público lector para todo?
-Desde luego tengo claro que hay público para todo tipo de
creación literaria, y de hecho los ensayos históricos dedicados a la Gran Guerra han
proliferado en los últimos tiempos, entiendo que con buena acogida.
Pero para mí la ficción aplicada a la verdad histórica permite
idear, inventar, tramas y pasajes que no siempre resultarían creíbles si se
utilizara solo personajes reales. Lo cual no quiere decir que esa creación deba
ser fantástica, irreal cien por cien, sino que los personajes de ficción te
permiten estirar al máximo las situaciones, los sentimientos, son mejor banco
de pruebas de experimentación en cuanto admiten que se les dote de cualidades o
capacidades que quizás costaría encontrar reunidas en un único hombre real.
En cualquier caso, creo que conviene distinguir entre las novelas
históricas cuya trama principal es pura ficción y solo se apoyan de forma
accesoria en los sucesos de la época que contemplan, y aquellas otras en las
que lo ficticio son los personajes y algunas de las cosas que les ocurren, pero
que tanto los datos históricos que se citan como algunas otras vivencias sí son
verídicas, y además la época y sus eventos tienen una importancia esencial en ellas.
Amapola Negra sería, sin duda, un exponente de este segundo tipo.
-Francisco,
aparte de documentarte de manera muy particular, leyendo, seguramente, que
numerosos ensayos y demás…Dinos, ¿te adentraste también en el mundo de las
novelas o obras de ficción?
-En esto supongo que debo decir lo mismo que respecto a los
escritores. Uno puede ser lector y no escritor, pero no puede ser escritor sin
ser lector. Pues en el caso específico de la novela histórica ocurre algo
similar: puedes ser lector de novela histórica y ser escritor de otros géneros,
pero no puedes ser escritor de novela histórica sin ser, previamente, lector de
novelas históricas.
Por lo tanto, la respuesta es que sí, por supuesto he leído muchas
novelas del género, tanto ambientadas en la Primera Guerra Mundial
como en muchos otros periodos de la historia.

-Tu historia, conjunto de historias, parten de historias de
personajes muy diferentes y diferenciadas….¿cómo las vas confeccionando; desde
qué punto empiezas a tirar de los diferentes hilos para componer un puzzle más que bien encajado o que, al
final, va encajando?
-Hay un elemento que es la base de toda la construcción y que rige
el modo en el que se superponen las distintas historias, las capas o prendas
que visten el esqueleto. Se trata de la cronología. Sin
este elemento, es muy probable que Amapola Negra fuera una caótica sucesión de
tramas de personajes ambientados en la guerra. Decidí
acogerlo precisamente para dar una coherencia a lo que cuento. Cada capítulo
precede al anterior en el tiempo, no necesariamente en su finalización, pero sí
en su inicio, es decir, que se narra con el calendario en la mano. A partir de ahí, la
fórmula es buscar los acontecimientos más relevantes de cada momento, decidir
qué personaje es el idóneo para participar en él e intercalar los personajes
entre sí, con sus propias situaciones y vivencias.
Aunque ese es el procedimiento ordinario, tampoco ha sido atípico
el caso de tratar uno de los personajes y, en lugar de finalizar el
correspondiente capítulo y ponerme con otro compañero, escribir el siguiente
capítulo del mismo sujeto, ubicado más adelante en la historia, para retomar a
continuación el hilo cronológico donde había quedado interrumpido.
-¿En tus
novelas, en tus tramas, son más importantes o mantienen más la importancia los
personajes que los acontecimientos….digamos o nos preguntamos si son ellos, más
bien, los que mantiene la historia?
-En mi caso particular intento hallar un equilibrio entre ambas
partes. En Amapola Negra los acontecimientos históricos son fundamentales, pues
se trata de exponer y transmitir cuanto sucedió en realidad y lo que supuso
aquel conflicto para el conjunto de la humanidad, algo bastante desconocido, en
general.
Sin embargo, si uno desea únicamente centrarse en los datos históricos,
en los principales detalles concretos de cada hecho, sin aportar nada más que
eso mismo, hechos, números, fechas, es mejor realizar un ensayo histórico.
Mi idea, en cambio, era escribir una novela histórica, es decir,
usar esos datos objetivos como marco, y en él introducir la piel y hueso, los
sentimientos y deseos, etc., que le aportan los seres humanos, encarnados en
personajes de ficción.
Uno de los objetivos de la novela histórica es que los personajes
sean creíbles en el periodo histórico en el que quedan circunscritos, pero
también que generen cierta empatía con el lector, pues de lo contrario, si las
tramas de estos personajes no atraen lo suficiente, es fácil que ni siquiera lo
histórico cause el efecto pretendido. De ahí que yo haya intentado cuidar ambos
aspectos.
Muchas veces se me olvida comentar que Amapola Negra es una novela
de la Primera
Guerra Mundial que, no obstante, no pertenecería de pleno al
género bélico, como se podría pensar de entrada, sino que su catalogación
abarcaría más géneros. Y eso se lo debe, estrictamente, a los personajes.
-Entremos un poco más en situación: ¿ la llamada Gran guerra ,
a tu parecer de qué es el resultado…..no nos engañemos la muerte del heredero
al trono del Imperio Austrohúngaro no es más que el “gran detonante”, pero sin
más, ya había mucho de germésn…?
-Para mí, el atentado de Sarajevo no es más que la espita que
enciende la mecha que hace explotar el conflicto. De hecho, si el resto de
naciones, en especial Rusia, no se hubieran empeñado en defender a los serbios,
el conflicto habría quedado localizado entre Serbia y Austria-Hungría, uno más
de los tantos que hubo en la zona en los años anteriores.
Sin embargo, eran demasiadas las cuestiones acumuladas en las
naciones que se conjuntaron aquel verano. Por un lado, los resquemores del
colonialismo, que llevaban a naciones como Alemania a considerar que eran pocos
los territorios que poseía, comparados con los de otras potencias como Francia
o Gran Bretaña. Además, todas las naciones tenían intereses territoriales que
defender o recuperar. En segundo lugar, conviene tener en cuenta que la etapa
previa al estallido de la guerra se caracteriza por un desarrollo industrial
muy elevado, también en el sector armamentístico, y las potencias estaban
equipadas con mucho armamento y muy sofisticado, en lo que se conoció como Paz
Armada, íntimamente relacionada con el siguiente punto, el de las alianzas
entre países. Estas alianzas, fundamentales para el equilibrio de Europa,
devinieron a la postre fatales, pues los estados implicados en la causa de
Serbia siguieron adelante con sus planes amparados en el resto de “amigos” que
respaldaban su postura. Sin existir esas alianzas tan fuertes, no se hubiera
llegado a un problema global.
Tampoco quiero dejar de resaltar un hecho aparentemente menor,
pero que tiene para mí una importancia cabal. El líder socialista francés Jean Jaurès había liderado el movimiento obrero
europeo y había logrado que la masa de trabajadores del continente tuviera una
conciencia situada por encima de sus naciones. Pues bien, el día 31 de julio le
asesinaron en París y eso provocó, en contra de lo que cabía esperar, que los
obreros, los que representarían después la base de los ejércitos, se
arremolinaran en torno a sus Estados e hicieran la guerra a sus camaradas del
otro lado de la frontera.
El nacionalismo y la protección de la Patria se impusieron al
pensamiento supranacional.
Pero personalmente creo que una de las cuestiones más relevantes
se encuentra en el hecho de que Gran Bretaña vio en Alemania a un serio rival y
competidor en el campo económico. No en vano el káiser Guillermo anhelaba
poseer una flota superior a la británica, y eso implicaría dominar los mares y
extender el comercio alemán por el mundo, en detrimento del del Imperio. De ahí que Gran Bretaña, la
única capacitada para detener el conflicto, a punto de comenzar las
hostilidades, no pusiera de su parte y permitiera que las armas decidieran la
cuestión.
En definitiva, yo creo que los europeos habían alcanzado un nivel
de felicidad y avance (en todos los terrenos imaginados), que no supieron
gestionar y que hicieron saltar por los aires con la inocente suposición de que
la guerra que ponían en marcha era necesaria, precisamente, para acabar con
todas las demás guerras futuras.
-Para cerrar
esta primera conversación, Francisco qué nos van ofreciendo las otras “partes”
de este particular vistazo a este capítulo tan importante de la Historia Contemporánea ?
-En el año 1915 veremos sucesos importantes como el hundimiento
del transatlántico Lusitania, que a punto estuvo de conducir a los Estados
Unidos a entrar en la guerra, o la trascendente decisión de Italia de intervenir
en el conflicto del lado de los aliados, o la utilización por primera vez de
las armas químicas, de la mano de gases asfixiantes, y conoceremos un nuevo
escenario, la península de Galípoli, en Turquía.
En el año 1916 asistiremos al inicio y final de la batalla más
larga y sangrienta de la guerra, la de Verdún, ideada para servir de “picadora de carne humana” y
viviremos la masacre del ejército británico en el primer día de la batalla del
Somme, en julio, al tiempo que seremos conocedores de las reuniones de
intelectuales pacifistas en Suiza y nos informaremos de la muerte y posterior
sucesión del emperador de Austria-Hungría o la serie de batallas que desangran
a Italia.
En 1917 Estados Unidos se suma a las potencias aliadas; los
soldados franceses expresan su malestar y son reprimidos con dureza; el nuevo
emperador austríaco busca concluir la guerra. Se suceden las batallas sangrientas como Passendale y no se gana terreno.
Y en 1918, por ejemplo, participaremos en la gran ofensiva alemana
de primavera planeada para acabar con la guerra, seremos testigos del
descontento de la población civil en la retaguardia, contemplaremos los últimos
coletazos de la contienda y experimentaremos las devastadoras secuelas de la
denominada gripe española, que diezmó la población como pocas plagas anteriores.
Y todo ello mezclado con las historias personales de cada
personaje, en evolución continua acorde al desarrollo de los acontecimientos que
les toca vivir.
Amapola
negra. 1 - Génesis. 1914. Francisco Melero
496 páginas
23,50 euros
Gregal
Una apasionante novela histórica donde a través de distintos personajes y experiencias conoceremos de cerca el gran conflicto de
En 1914 la sinrazón se apodera de Europa. La lucha hegemónica entre potencias es un polvorín que explota a partir de un hecho específico ocurrido en los confines del Imperio Austro-Húngaro. La cuestión nacional prima sobre el interés individual o colectivo. Las sociedades se arremolinan en torno a sus ejércitos y respaldan la intervención armada. El odio se expande por doquier. Pero el progreso tecnológico ha cambiado la forma de hacer la guerra y los contendientes deben olvidar las tácticas de campañas precedentes, adaptándose a los novedosos modos de matar y de morir. Desaparece la épica de
Henry Taylor, un joven de Terranova (actual Canadá), se alista voluntario
porque quiere reencontrarse con sus raíces europeas y compara su vida a la de
los salmones. Otto von Durnstein, oficial bávaro de origen austríaco, sin el
espíritu bélico de sus camaradas prusianos, es enviado de forma inesperada al
centro del conflicto. Enzo Salandra, ingeniero del sur de Italia, apasionado de la
tecnología y del armamento, se convierte en piloto de aeroplanos del ejército
alemán, aunque en secreto anhela inventar un arma nueva que revolucionará las
batallas. Brigitte Labenne, una
muchacha francesa criada en Suiza, de profundas creencias humanistas, abomina
la guerra y se impone como fin detener el conflicto armado. Y BaltasarMoné, un empresario textil español, de Barcelona, se
desplaza a los escenarios bélicos con falsa credencial de corresponsal de
guerra para hacer negocios con los dos bandos, arriesgando su propia vida.
Blog del autor: http://franciscomelero.es/
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